martes, 24 de abril de 2007

Definición de un producto formativo

Últimamente estoy dándole vueltas a los parámetros que caracterizan un programa formativo o curso on-line de manera que sea posible definir claramente el producto o servicios que se quiere vender como paso previo a un análisis estratégico más detallado y/o a la formulación de una estrategia de marketing "como Dios manda".


En mi opinión, un programa formativo queda descrito por los siguientes parámetros:


  • Rama de enseñanza:

    • En Formación de Grado, con la clasificación propuesta por la CRUE(Humanidades, Ciencias Sociales y Jurídicas, Experimentales, Ciencias de la
      Salud y Técnicas), es suficiente.

    • En Formación de Postgrado y Continua, es necesaria una
      segmentación más fina con el fin de poder definir mejor el mercado objetivo.



  • Precio: el precio depende de muchos parámetros. Para fijar una
    estrategia de precios se puede recurrir a la enfoque de Ohmae de las 3C:
    cliente, costes y competencia.

  • Duración del curso

  • Titulación ofrecida: si está homologado o no, si es una titulación
    propia, etc.

  • Mercado de objetivo



¿Qué os parece mi propuesta? ¿A alguien se le ocurre alguno más?

viernes, 13 de abril de 2007

Publicaciones

A modo de curriculum os resumo mis publicaciones. Si a alguien de vosotros le interesa que escribamos algo juntos, por mi parte no hay problema. Si me prometéis seriedad y compromiso, estudiamos en el proyecto. Por supuesto, estaré encantado de resolver cuantas dudas tengáis.
Comunicaciones en redes WLAN: WiFi, VoIP, Multimedia y Seguridad (2006)
Tecnología VoIP y Telefonía IP. La telefonía por Internet. (2006)
La Tecnología e-business (2005)
Seguridad en Redes y Sistemas Informáticos (2005)
Comunicaciones inalámbricas. Un enfoque aplicado (2004)
Tecnologías de Telecomunicaciones
Integración de voz y datos. Call centers (2003)
Redes y servicios de banda ancha. Tecnologías y aplicaciones (2003)

Análisis de la rivalidad en el e-learning

Uno de los aspectos más emocionantes, y con más futuro, del e-learning es el estudio de la rivalidad y la dinámica competitiva. En su estudio es de gran utilidad emplear la matriz de rivalidad propuesta por Furrer y Thomas.
En este estudio los autores proponen una clasificación de los métodos de análisis de la rivalidad basada en dos parámetros: el número de variables implicados en la toma de decisiones (alto o bajo) y la naturaleza del entorno (predicible o impredecible). De manera que propone el empleo de los siguientes métodos:
  • Pocas variables de decisión en entorno predecible: Teoría de Juegos.
  • Muchas variables de decisión en entorno predecible: Modelos de Guerrilla y Competición Multipunto.
  • Pocas variables de decisión en entorno impredecible: Escenarios, Simulaciones y Modelo de Sistemas Dinámicos.
  • Muchas variables de decisión en entorno predecible: Marcos de trabajo.

En mi opinión, a la hora de considerar cómo compiten las organizaciones en el sector del e-learning (me refiero desde el punto de vista de una empresa/institución que desarrolla su actividad en ese sector), es aconsejable contemplar un híbrido entre los marcos de trabajo y las teorías de competición multipunto.

Los marcos de trabajo, como el Modelo de Porter (1980), sirven para hacer un análisis estructural de sector a través de la descripción de las fuerzas competitivas que lo gobiernan (en el caso del modelo de Porter: competidores actuales, competencia potencial, poder negociador de los proveedores, poder negociador de los clientes y amenaza de productos y servicios sustitutivos). Por su parte, las Teorías de Competencia Multipunto, como el modelo de rivalidad propuesto por Chen (1996) permiten la identificación del competidor en base al cálculo del contacto multimercado (cuantifica y pondera la rivalidad entre dos organizaciones cuando compiten simultáneamente en varios segmentos de mercado) y de la similitud en recursos.

¿Qué pensáis vosotros?

miércoles, 11 de abril de 2007

E-learning como herramienta de marketing

En este artículo, editado por la Cámara de Comercio de Valencia, se habla sobre una posible utilización del e-learning como herramienta de marketing en Internet. La idea es muy sencilla: impartir formación a los clientes sobre temas de su interés (se supone que sobre los productos/servicios de la empresa) y guiarlos, con mucho tiento e inteligencia, a que la conclusión que debe extraer es que la solución a sus problemas pasa por los productos/servicios de la empresa. Un ejemplo: la empresa X vende calzado deportivo y en su página web ofrece un curso gratis a sus clientes (previo registro por aquellos de tener datos suyos) sobre evitar lesiones. En el curso se habla sobre alimentación, sobre la importancia de calentar y estirar antes y después de cada sesión, etc. Por supuesto, también se incluye un módulo sobre calzado deportivo en el que se enumeran las características que debe tener tal o cual zapatilla y, como quien no quiere la cosa, se aprovecha para ensalzar las cualidades del modelo de zapatilla Y (sin llegar a la publicidad descarada) e incluso se ofrece la opción de adquirir un par pinchando el "iconito" del carrito de la compra.
Inteligente, ¿eh? Estos de marketing ya no saben qué inventar...

¿Open source/free software sí o no?

Se ha escrito mucho sobre la conveniencia de utilizar o no plataformas de e-learning open source/free software (Sakai, Moodle, Claroline/Dokeos, etc.) como alternativa a la adquisición de una solución comercial (WebCT-Blackboard). En esta línea, podéis encontrar información interesante en este informe publicado hace un tiempo por la A-HEC (Association for Higher Education Competitiveness) estadounidense.
En mi opinión, depende de la estrategia de la insititución. El empleo de un desarrollo de este tipo tiene importantes costes que no deben pasarse por algo: integración con servicios institucionales, mantenimiento de todos los cambios que se hagan en siguientes versiones del producto, etc. Esto supone que la institución debe disponer de personal especializado y capacitado en el desarrollo de aplicaciones, además de estar dispuesta a invertir recursos y dinero en estas tareas. En ocasiones estos costes "ocultos" son mucho mayores que el coste de las licencias de un producto comercial cerrado.
¿Qué pensáis vosotros?